Kevin De Bruyne, Big Data y Maquinaria Pesada

El pasado 8 de abril los medios deportivos informaban sobre la renovación del contrato de Kevin De Bruyne con el Manchester City hasta 2025. Hasta acá nada raro: un jugador que rinde muy bien en un equipo de primer nivel y llega a un acuerdo para jugar un par de temporadas más. 

Pero ojo con el titular. Atenciaaan (diría un famoso relator):  “Renovación por Big Data” y “La extraña renovación de De Bruyne: sin agente y usando el ‘big data’ para calcular su salario” introducían la noticia en distintos portales deportivos.

Para quienes no lo conocen, Kevin De Bruyne es uno de los mejores mediocampistas del mundo en la actualidad. Pieza clave en el funcionamiento del Manchester City de Guardiola y la selección de Bélgica. Por estas latitudes se lo recuerda con mucho cariño por el sablazo cruzado que dejó afuera a Brasil de la Copa del Mundo en Rusia en 2018.    

Pero, ¿qué tiene que ver Kevin De Bruyne con el alquiler y la gestión de maquinaria pesada? 

LA INFORMACIÓN MATA AL INTERMEDIARIO ANALÓGICO.

Como la gran mayoría de los deportistas, Kevin De Bruyne negociaba sus contratos a través de un representante. Una práctica usual en la industria que hasta hoy, pocos cuestionan. Un representante es alguien que se sienta a negociar por vos y que en teoría, va a defender tus intereses como si fueran propios. En el caso de Kevin, su representante confundió la propiedad del interés con la propiedad del dinero y parece que se quedó con algunos euros que no le correspondían. La cuestión es que Kevin, además de pegarle bárbaro con ambas piernas, es bastante atento en lo financiero y se dio cuenta de esta maniobra fraudulenta, que lo llevó a romper relaciones con su agente. 

Pero la noticia no radica en el problema, sino en la solución. De Bruyne se dio cuenta de que no podía seguir trabajando bajo el mismo paradigma, un esquema donde el jugador no tiene total control de lo que se negocia para su futuro. Y tuvo el coraje de adoptar un nuevo modelo,  de romper con el estatus quo, ese lugar común que actúa como un imán y nos da una falsa sensación de seguridad, que nos impide dar un salto de calidad.  

Directo al ranking lírico.

Kevin gambeteo al estatus para vestirse de DT y armó un lindo equipo de analistas de datos. Dejó que la información plasmada en indicadores sobre su performance (goles, asistencias, carreras, minutos en cancha, etc) hablara por sí sola. Y así, Kevin, sin representante, sin más que un lindo Dashboard en la mano se sentó con la dirigencia a pactar las condiciones de su continuidad.

Yendo a lo nuestro, cuando de gestionar tus máquinas en obra se trata, ¿contás con un proceso confiable para obtener datos sobre su productividad? ¿Tenés a tu lado un socio estratégico, especialista en el rubro, que te ayude a medir lo que es relevante para vos? ¿Sabes qué máquina es tu Kevin? ¿Cuántas horas trabaja, cuánto combustible consume, cuántas veces tuvo que ser reparada?  ¿O estás cercado de “agentes”, que como bien nos dijo un potencial cliente esta semana, solo les interesa enchufarte un enlatado y cobrar un fee mensual, sin importarles tu negocio, rentabilidad o eficiencia? 

“SI TE DOY X, VALGO Y”

Quienes son lectores recurrentes del blog saben que tengo años de experiencia en el ámbito corporativo. Escribiendo este post pensaba, “ojalá hubiese tenido un equipo de big data para mis entrevistas de evaluación de desempeño anuales”.

Esos momentos tiernos y mágicos, en los cuales tu jefe está más preocupado por encasillarte en uno de los 3 grupos inventados por Neutron Jack (“estrellas”, “promedio” o “bajo desempeño”) que por darte feedback que te ayude a ser mejor profesional, mejor persona. Recuerdo una discusión bizarra que tuve años atrás con uno de mis jefes. Él quería bajar  de categoría a un colaborador (“Estrella” según su desempeño) para que “la curva de bien” y que nadie haga muchas preguntas.  Admito que no fui muy receptivo a la sugerencia y al año siguiente yo mismo estaba peleando por zafar del grupo de abajo. Obediencia mata desempeño, una lógica muy arraigada en el ámbito corporativo que ya tiene sus De Bruyne para desafiarla.

Demostrar valor es más fácil si contás con la herramienta adecuada.

En la actualidad tenemos innumerables herramientas disponibles, incluso específicas de una actividad particular, que nos permiten medir casi cualquier cosa con un alto grado de objetividad. Como Kevin, que midió y presentó información sobre su incidencia en los resultados del Manchester City. Información objetiva, transparente e irrefutable que demostró su valor a tal punto que pasó a tener el mejor contrato de la Premier League. 

Allí radica la poesía de la información, nos muestra descarnadamente la realidad, sin ideologías, sin filtros ni encasillamientos. Nos expone, lo cual a veces implica salir mal peinados en la foto. Pero es esta exposición la que nos permite tener una base sólida sobre la cual mejorar nuestro trabajo.

Por ejemplo, esta semana los reportes de un equipo, gestionado a través de nuestra plataforma, mostraban un consumo de X litros mensuales de combustible. Lo interesante es que a esa máquina, en teoría se le habían cargado X + Y litros, excediendo sustancialmente la capacidad del tanque en cuestión. Ojo con el manager de De Bruyne, que podría andar dando vueltas por alguna obra. 

HABLEMOS EL MISMO IDIOMA, EL DE LOS DATOS. 

La negociación de Kevin no hubiese sido tan fluida como aparenta, si del otro lado de la mesa hubiese tenido un interlocutor sabio por su “olfato” o amigo de los principales representantes del ambiente. Para su fortuna, tanto Guardiola como el management del City, hablan también el lenguaje de datos. 

Ambos, DT y Club, también tienen buena data para mostrarse competitivos versus otros equipos europeos, otros directores técnicos. Datos e información relevante de ambos lados: procesos de negociación y compras super eficientes, partidos dirigidos contra partidos ganados, títulos obtenidos, incluso cuánto generó en ingresos para el club con sus logros alcanzados. Cuando hablas el mismo idioma, negociar es más fácil.

Cuando tenés que negociar un alquiler, la compra de un equipo, defender un precio. ¿Contás con información que valide tu postura? ¿Estás hablando el mismo idioma que la persona de enfrente?

ENTONCES, ¿CÓMO PASAR DEL AGENTE DUDOSO AL MODELO DE DATOS?

Pensemos que la tan mentada transformación digital, es un camino único para cada empresa. Se transita de forma gradual, pero a paso firme y requiere de soluciones a medida en función de las necesidades particulares de cada proyecto.  

En el camino habrá nuevos desafíos por resolver, principalmente culturales y no tecnológicos. Por eso es fundamental sentarte a la mesa con alguien que hable el mismo idioma: el de tu industria y el de la información. Que entienda los problemas que afrontás porque también los atravesó y que tenga la capacidad técnica para acompañarte en la introducción de un nuevo modelo. 

Y vos ¿cómo encaras este cambio de paradigma? ¿Contás con un socio estratégico que conozca el lenguaje de datos aplicado a tu industria? 

Ese tremendo equipo que armó nuestro querido Kevin, es cada vez más accesible.

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